CANTABRIA TENDRÁ APOYO TÉCNICO Y FINANCIERO PARA LA ESTRATEGIA DEL NUEVO PATRÓN DE CRECIMIENTO

Martín ha firmado en Bruselas la participación en un proyecto piloto para impulsar la capacidad innovadora de regiones en transición industrial.

Cantabria ha logrado el respaldo de la Unión Europea para la puesta en marcha de la estrategia que figura en el nuevo patrón de crecimiento de la región, en especial todo lo que tiene que ver con el modelo industrial. Ayer. el consejero de Innovación, Industria, Turismo y Comercio Francisco Martín, firmó en Bruselas, en nombre del Gobierno de Cantabria, el acuerdo de participación en el proyecto piloto de la Unión Europea para impulsar la capacidad innovadora de regiones en transición industrial. La rúbrica por parte europea corrió a cargo de la comisaría de la Dirección General Regio, Corina Cretu.

La participación en este proyecto supone contar con medios técnicos y financieros. De hecho, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) pondrá a disposición de cada región hasta 200.000 euros.

Con este acuerdo Cantabria formará parte del exclusivo grupo de doce regiones seleccionadas por la Comisión Europea para desarrollar un programa de trabajo y de análisis estratégico que involucrará a las autoridades públicas regionales, empresarios, universidades y centros de investigación.

Los objetivos del programa se centran en varias líneas de actuación y la primera es la realización del plan estratégico de crecimiento que incluya desarrollos dentro de las estrategias de especialización inteligente el apoyo a clústeres, la digitalización de los procesos productivos y el apoyo a los planes económicos de una economía en continua globalización y transformación.

De otro lado, plantea identificar las acciones de colaboración y de posibilidad de obtención de fondos para el apoyo de estos planes a nivel europeo nacional y regional así como establecer acuerdos de colaboración y de desarrollo con otras regiones y clústeres europeos.

Nuevas líneas de apoyo

El proyecto en el que se ha reconocido la posición prominente de Cantabria tiene un valor esencial para la Comisión, puesto que establecerá las nuevas líneas de desarrollo y apoyo a las regiones en el nuevo panorama de políticas comunitarias y presupuestarias más allá del 2020.

Es la segunda de las convocatorias impulsadas por la Comisión Europea. En la primera, fueron seleccionadas las regiones de Alta Francia (Francia), Norte-Medio Suecia (Suecia), Piamonte (Italia), Sajonia (Alemania) y Valonia (Bélgica). En esta segunda edición, además de Cantabria, han sido seleccionadas las regiones de Centro Valle de Loira (Francia), Gran Manchester (Gran Bretaña), Norte y Este de Finlandia y Gran Este de Francia, además de dos estados miembros: Lituania y Eslovenia.

La pertenencia al proyecto permitirá a Cantabria tener un apoyo específico por parte de los servicios de la Comisión Europea en todo lo relacionado con el desarrollo y la adopción de planes estratégicos. Además, la región contará con el apoyo de consultores externos para el desarrollo de estrategias en todo lo relacionado con la transformación económica en base a las estrategias de especialización inteligente.

El proyecto aportará la colaboración de expertos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los cuales evaluarán las condiciones de cada una de las regiones participantes y ofrecerán asesoramiento experto en diferentes ámbitos como la especialización industrial y la formación; desarrollo de nuevas formas de formación y de capacitación de empleados; desarrollo de los procesos de producción y fabricación hacia nuevos modelos de economía baja en carbono; promoción del emprendimiento y fomento del crecimiento sostenible e inclusivo en los modelos de economías sociales.

La candidatura de Cantabria ha sido coordinada por la Oficina de Proyectos Europeos del Gobierno que ha seleccionado la convocatoria de proyectos y elaborado la propuesta en colaboración con la Dirección General de Innovación, Desarrollo Tecnológico y Emprendimiento Industrial.

EL CONSEJO GENERAL DE ECONOMISTAS Y CEOE PRESENTARON LAS CONCLUSIONES SOBRE LAS IMPLICACIONES DEL FUNCIONAMIENTO DE LA JUSTICIA EN LA ECONOMÍA

Rafael Catalá: “La falta de seguridad jurídica y de respeto a la convivencia frenan el crecimiento”

En el marco de la presentación, el ministro de Justicia dijo que “es conveniente que el Parlamento alcance acuerdos para desarrollar un marco que permita aumentar la confianza de los inversores».

 

Se han presentado en la sede de la CEOE las Conclusiones del Encuentro sobre Implicaciones del funcionamiento de la Justicia en la Economía, celebrado el pasado verano en Santander en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en el que participaron un nutrido grupo de expertos del ámbito de la Justicia, la Empresa y la Economía, quienes debatieron sobre las fortalezas y debilidades de nuestro sistema judicial, y plantearon una serie de propuestas de mejora.

Al inicio de la presentación, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha manifestado que “el vínculo entre Economía y Justicia es un tándem robusto, ya que la seguridad jurídica favorece la atracción de inversiones”. Entre las cuestiones entre las que el ministro considera que es necesario seguir avanzando, están las aplicaciones tecnológicas. El año pasado se contabilizaron 80 millones de comunicaciones electrónicas en el ámbito de la Administración de Justicia. “Todo un éxito –afirmó Catalá–, pero hemos de seguir trabajando para culminar la transformación tecnológica de la Justicia”. Otro de los aspectos por los que, según el ministro, hay que seguir apostando es el de las soluciones extrajudiciales antes de acudir a los tribunales. “Debemos fomentar la mediación, el arbitraje y la jurisdicción voluntaria” –afirmó el ministro de Justicia–. “A día de hoy, 500.000 asuntos que antes hubiesen sido gestionados en la Administración de Justicia ante los tribunales, hoy están siendo resueltos mediante los procedimientos que ha creado la nueva Ley de Jurisdicción Voluntaria –concluyó Catalá–. Por su parte, el presidente de la CEOE, Juan Rosell, ha señalado que “dentro de los principales factores que los inversores tienen en cuenta a la hora de apostar por un país están la existencia de una legislación clara, práctica y razonable y un sistema judicial predecible, ágil y eficiente. Por tanto, nuestro sistema judicial y la calidad de nuestra regulación son claves para valorar nuestra competitividad como país, y merecen y tienen toda la atención del sector empresarial que representamos”.

El presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich, se congratuló de que en 2018 se vaya a implantar también la plataforma

digital LexNET para todos los administradores concursales, reivindicación que el colectivo de economistas ha estado impulsando en los últimos años, que redundará en una mayor eficiencia en la gestión de los concursos de acreedores. Asimismo y referido al tema concreto de la reforma concursal como vía para la reflotación de empresas, Pich manifestó que “uno de los aspectos a tener en cuenta en esta reforma pasa por replantear el papel privilegiado de los créditos públicos en los acuerdos de refinanciación, ya que la tendencia a la baja en la utilización de este tipo de acuerdos –a los que no está obligados a concurrir el crédito público– (un 24% menos en 2017, según datos del Registro de Economistas Forenses, REFOR,), hace pensar que la pequeña y mediana empresa en nuestro país no ve en ellos una solución a sus problemas de solvencia”.

El acto concluyó con las intervenciones de Pascual Fernández, director del Encuentro y decano-presidente del Colegio de Economistas de Madrid, y de José María Campos, director de Régimen Interno y Legal de la CEOE, quienes expusieron las conclusiones del citado Encuentro. Pascual Fernández–quien, además, ha sido el encargado de compilar y sistematizar las conclusiones y de desarrollar (en base a las aportaciones de los ponentes del encuentro) un conjunto de medidas destinadas a agilizar el funcionamiento de la Justicia en cuanto a su organización– señaló la necesidad de “mejorar el funcionamiento de la primera instancia, que es el cuello de botella del sistema, donde se debe reformular el modelo de Juzgado para hacerlo más ágil”. Así mismo, Fernández cree necesario “crear más juzgados especializados y dotar a la Justicia de más medios personales –jueces y fiscales– y materiales, ya que la justicia digital está avanzando, pero no todo lo deprisa que nos gustaría”. Por su parte, José María Campos señaló que “es necesario completar la modernización de nuestra Justicia con una actividad legislativa que incentive que las partes resuelvan sus conflictos sin necesidad de acudir al litigio, tal y como ha ocurrido en otros países de nuestro entorno que sufrían este mismo problema”. “Entre todos debemos buscar reducir esta litigiosidad” –concluyó Campos.

Por último, Fernández y Campos, tras analizar las fortalezas y debilidades de nuestro sistema judicial, plantearon una serie de propuestas de mejora de la Administración de Justicia englobadas en tres grandes grupos: reformas dirigidas a agilizar el funcionamiento de la Justicia, reformas dirigidas a desincentivar la litigiosidad y reformas de la legislación concursal.